Niña de pocos años y grandes sueños
abre tus alas y vuela lejos,
confía en los latidos de tu corazón
dejate querer por los duendes del bosques
dejate arrullar por las olas del mar.
¡Niña!, brinca, corre, ríe y guarda un poco de tu risa para mí
para deleitarme con ella cuando ya te hayas ido.
Me encontre con una idea perdida.
Estaba rondando alrededor de mi ventana, así que abrí ésta y la invite a pasar.
La idea perdida pertenecía a tu cabeza,
y vino a plantarse frente a mí para recordarme
con cada parpadeo que doy,
un latido de tu corazón me pertenece.
no hay distancia, no hay reglas de tiempo, ni soledad;
no hay vacío, sólo hay luz y con esa creo mi realidad;
estas aquí, nunca te fuiste, no hay distancia, no hay vacío.