Ahora me tocó estar de este lado,
donde se juzga a los malos.
Estoy sentada en el banquillo de los acusados
donde todo se me duda
donde se me encoje el alma imaginando tu dolor.
Yo no soy mala mujer,
la Eva maldita del paraíso.
Cometí errores por venganza, por rencor,
fui ignorante y causaba mi propia destrucción.
Yo no soy mala mujer,
y hoy me tocá ser juzgada
por humanos, no por Dios.
El pasado oxidado en una caja de metal,
había quedado ya guardado,
pero no había sido olvidado.
En mi corazón ardiente
quemaba como árbol de la sabana
causándome un dolor hiriente
no preveni que al hablar sería la villana
me atreví a confesar mi crimen,
palabras que ahora nos oprimen.
La honestidad me llamaba
a liberarme de mi carga.
Pude hacerlo, y al hacerlo
te cause un gran dolor.
Yo no soy mala mujer,
es mi ego
fue mi error.
Yo no soy mala mujer,
yo solo soy mujer
yo solo soy mala
yo solo soy
yo soy
yo mala.
El jurado decidirá
si se me da otra segunda oportunidad.
Mientras yo aquí sentada,
confío en que la honestidad era lo que pedía mi corazón
pues yo no soy mala mujer, sólo necesitaba ser liberada.