La sonrisa nació en tus labios
alegrando suavemente mi alma,
fue cuando me hablaron al oído los sabios
y transformaron en montañas y cuevas mi calma.
Vino la noche,
se nos fue el sueño
en ti por hambre, en mi por tener los pechos ardiendo,
cobijé en mis brazos tu cuerpo trigueño
fuera y dentro de la habitación la ilusión
¡ ya está amaneciendo!
Al llegarse el día,
acompañe tus pasos mientras crecías
te conté cuentos de lugares lejanos para arrullarte
y seguí inventándome esperanza para poder guiarte.
En este mediodía de tu vida me pregunto,
si no eres tú quien me ha guíado estos tantos años,
con tu filosofía de anciana,
con tu alma de gitana,
con tu sangre mexicana.
No comments:
Post a Comment